CELEBRAN EL DÍA DEL INMIGRANTE LIBANÉS EN MÉRIDA.

Mérida Yuc.- El pasado Domingo 14 de Marzo, se llevó a cabo el Día Mundial del Emigrante Libanés, y la comunidad lo celebro con una semana de actividades culturales y artísticas en el Club Libanés de  Mérida, en dónde se conmemoró los 150 años de la llegada de esta comunidad a Yucatán. 

En su mensaje el presidente del Club Libanés, Sergio Abraham Rodríguez destacó que la cultura de los antepasados se mantiene viva en la actualidad y que como comunidad están más que fusionados con los yucatecos.

 

“Esta celebración tiene tres propósitos, primero honrar a nuestros antepasados que abandonaron su país de origen, el segundo propósito es agradecer a México y Yucatán, y en tercer lugar, transmitir y difundir la herencia que nos dejaron nuestros antepasados, que transmitidos en valores nos han convertido en una comunidad me modelo a seguir”, dijo.

En su momento el cónsul general del Líbano en el Sureste, Ricardo Dájer Nahum, destacó que la comunidad libanesa en Yucatán es producto del esfuerzo y vocación de salir adelante, de trabajar y crear un mejor futuro para la familia.

“Esta emigración es producto de esforzarse y prepararse, crecer e impulsar a los hijos para que hoy, con la exposición se vea el producto de tantos años de integración porque ya todos somos yucatecos”, recalcó.

También agradeció que el Cabildo de Mérida dio nombre del “Dr. Fernando Elías Dájer Nahum” a calle que desemboca en la entrada del Club Libanés.

En el espectáculo musical participaron los cantantes Motita, Estefanía Solís, Salma Rosado y Juan Antonio Dogre, entre otros.

Asistieron como invitados, Irving Berlín Villafaña y Nora Pérez Pech, director de Cultura y regidora de Cultura del Ayuntamiento de Mérida, respectivamente.

 

¿Cuál es su historia

en Yucatán?

Yucatán cuenta con la segunda comunidad de origen libanés más grande en todo el país, que en la actualidad se calcula, contando a sus descendientes, suman más de 10 mil integrantes. Con su trabajo fecundo basado principalmente en el comercio poco a poco y con grandes esfuerzos lograron hacer fortuna y cimentar prósperos negocios que a la fecha son pilar fundamental para la economía pujante de la entidad.

Fue hace 140 años cuando a Sisal llegó el primer inmigrante libanés, don Juan Sauma, quien debido a que desde 1500 hasta 1918, El Líbano, pequeño país ubicado en el Mediterráneo, se mantuvo bajo dominio turco, portaba un pasaporte expedido por este país, lo que generó una confusión al grado que se llegó a llamar de manera popular “turcos” a los libaneses.

La comunidad se fue asentando en los alrededores del barrio de La Mejorada, donde en 1897, debido a la discriminación que sufrían, se vieron en la necesidad de crear un centro de reunión al que se conoció como la Sociedad de Beneficencia Maronita, que funcionó en el predio marcado con el número 448 de la calle 61 entre 50 y 52.

A unos años de aquel suceso, de acuerdo al portal Mérida de Yucatán, para el año 1900 aparecían en el censo como vecinos de Mérida don Amado Chami, en la calle 59 Núm. 596; don Elías Faraón, en la calle 50 Núm. 504; don Juan Mena, en la calle 63 Núm. 516-B; don Salomón Rechani, en la calle 63 Núm. 451, y don Salvador Saidé, quien fue por muchas décadas el líder de la comunidad, en la calle 63 Núm. 460.

Después de la primera mundial, a partir de 1918 y hasta 1943 el pasaporte era francés, así llegó mi padre a Yucatán– comentó el cónsul Ricardo Dájer Nahum, quien destacó que la mayoría de los libaneses se destacó en el comercio, y son los creadores del sistema de venta de cambaceo y por abonos, lo que ayudó mucho al desarrollo económico de la entidad.

Finalmente, tras largos años de esfuerzos, el 22 de noviembre de 1943, El Líbano logró alcanzar la estabilidad política, étnico-religiosa y su institucionalización como nación, lo que puso fin al mandato francés impuesto desde 1920.

Para la década de los cuarentas, el local del Club Libanés se encontraba en el predio que hoy ocupa la Casa de la Cultura Jurídica de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la calle 59 entre 52 y 54, y luego otro se localizó en la calle 60 por 53, hasta que hace 40 años se comenzaron a edificar las instalaciones del actual Club Libanés, ubicadas en el norte de la ciudad, cuyo principal promotor de su construcción es José Antonio Chapur Zahoul.

Para muchos yucatecos de antaño, el libanés más conocido era “Sakuja”, el actor regional Mario Herrera Bates, quien hacía una caracterización de estos comerciantes, que con incansable actitud lograron poner las bases de lo que hoy esta comunidad ha alcanzado con base en el trabajo fecundo.

Y ha llegado a tal grado la aceptación de la cultura libanesa entre el pueblo yucateco, que los tradicionales kibis que se ofrecen por las calles de la ciudad y que no pueden faltar en los juegos de pelota, son considerados ya como parte de la comida yucateca, algo que no ha ocurrido con los sabrosos eftoyer, con su característica forma triangular, y las sambusias rellenas de carne molida.

Para 1948, el último censo realizado en Yucatán para la comunidad libanesa se contabilizaron 378 familias, con mil 545 integrantes, que en su mayoría se dedicaban al comercio.

Los kibis son un manjar herencia de la comunidad libanesa y en Yucatán los amamos. 

Revista SomosUmanenses

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