«Agua de Umán, contaminada por pesticidas»

Uso de Agroquimicos para los cultivos.

Agroquímicos se filtran al manto acuífero y genera problemas de salud.

Uman.-  Yucatán, con sus dos millones de habitantes, tiene una bomba tóxica de salud pública que estallará en los próximos años. Debajo de la tierra, en cenotes y tuberías, corren agroquímicos que contaminan el agua consumida por todos, los cuales ya generan enfermedades de lenta aparición, pero letales: plaguicidas que resisten a los sexenios y la visión cortoplacista de los gobernantes en turno; pesticidas que usan los campesinos sin saber el peligro que representan.
 
La contaminación del agua va más allá del Anillo de Cenotes. Es todo el estado, un millón 514 mil personas expuestas, al menos. Tres cuartas partes de la población de dos millones. Los plaguicidas usados en el campo ya profanan el agua potable de Yucatán, es decir, el agua para consumo humano, no únicamente aquella que permea el subsuelo y no es tratada.

Son, al menos, 40 municipios habitados por un millón 514 mil 542 personas, de una población total de un millón 965 mil, con la presencia de agroquímicos cancerígenos en el agua potable.
 
El mapa se llena de puntos rojos en el estudio para la Determinación de plaguicidas organocloroados en agua de sistemas de pozos de abastecimiento en municipios del estado de Yucatan, México, realizado por el Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi”, de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), en 2015, obtenido a través de una solicitud de transparencia a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) de Yucatán y Secretaría de Salud de Yucatán (SSY), entidades que encargaron el proyecto de manera confidencial.

La presencia de agroquímicos en el manto acuífero y el agua potable implica problemas de salud como cáncer, malformaciones congénitas, muerte fetal e infantil, y enfermedades en el sistema nervioso central y el sistema reproductivo para las personas que tienen contacto con ella, porque se acumulan biológicamente en el cuerpo humano a través de la ingesta de agua contaminada. 

Los pesticidas son accesibles a cualquiera, se adquieren fácilmente en el centro de Mérida y los más baratos cuestan 60 pesos por 200 mililitros, que rinden 20 litros del plaguicida; o bien son entregados a los campesinos por el gobierno de Yucatán a través de programas sociales.

En sus envases se advierte del peligro de contaminación del agua y piden evitar su uso en suelos permeables, como el yucateco.
 
 
 
En Mérida y la zona metropolitana, así como otros municipios importantes de la entidad, se registran altos niveles de contaminación de heptacloro y heptacloro epóxido, endosulfán I, dieldrín, endrín, y aldrín, entre otros agroquímicos. 

Según la Norma Oficial Mexicana 010, sobre agentes químicos contaminantes en el ambiente laboral, los mencionados causan daños en el hígado, riñones, sistema nervioso central, sistema reproductor, generan irritación en el tracto respiratorio inferior, y dolores de cabeza. 

La NOM 127 es superada en plantas de agua potable en los 40 municipios. Cuando en los químicos el máximo es de .03 μg/L, en muchas de ellas aparecen en cantidades superiores a los 50, 60, 80 y hasta 100 μg/L. 

Los municipios estudiados son, en la costa, desde Celestún hasta San Felipe y Río Lagartos, incluyendo Progreso, Telchac Puerto y Dzilam de Bravo; Mérida y su zona metropolitana (Mérida, Hunucmá, Kanasín, Caucel, Umán y Abalá); El cono sur (zona agrícola), Tekax, Oxkutzcab, Ticul, Akil, Teabo, Muna, Tzucacab, Peto, Maxcanú, Chocholá, Kinchil, Kopomá y Chapab; en el oriente, zona ganadera, Valladolid, Panabá, Tizimín, Espita, Chemax, y Buctzotz; y en el centro y municipios del Anillo de Cenotes, Izamal, Cuzamá, Huhí, Acancéh, Tecoh, Temax, Quintana Roo, Dzilam González y Dzoncahuich.
 
 
Los análisis realizaron 360 detecciones de plaguicidas organoclorados, así como distintos metabolitos, los cuales son sustancias derivadas y que pueden incluso ser más tóxicas. Las fronteras sólo existen para demarcar poblaciones, por lo que, si el estudio hubiera abarcado los 106 municipios es probable que se hubieran detectado altas concentraciones también de estos plaguicidas cancerígenos.
 
En cuanto al Agua Potable no todos los presidentes municipales siguen la recomendación de la Japay de clorar el agua para limpiarla. En ocasiones, los Ayuntamientos Municipales no cuentan con el presupuesto para invertir en la limpieza del agua, por lo que continúa contaminada y sin ser tratada, situación que vulnera a las personas que la usan y la consumen, porque las hace más propensas a sufrir enfermedades, como cáncer y a esto se le suma el uso en la agricultura en comisarias de yucatán. 
 
Fuente: Paul Antoine Matos
La Jornada Maya, 2018.
Revista SomosUmanenses

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